Las huellas del trauma: cómo lo que viviste en el pasado sigue respondiendo por ti hoy.

por admin | Jul 27, 2026 | Trauma | 0 comentarios

Cuando oímos la palabra "trauma", la mayoría pensamos automáticamente en eventos extremos: un accidente grave, una catástrofe o una experiencia terriblemente traumática en las noticias. Por eso, mucha gente llega a consulta diciendo: ``Yo no tengo traumas, he tenido una vida bastante normal´´.

Pero en contacto con personas tras muchas sesiones he podido comprobar que el trauma no es solo el impacto de un evento negativo gigante. Muchas veces, el trauma es una herida invisible que sigue doliendo en el presente. 

Trauma de acción ``lo que pasó´´ vs. Trauma de omisión ``lo que NO pasó´´.

Para entender cómo nos afecta el pasado, ayuda mucho dividir estas heridas invisibles en dos tipos:

  • Heridas por lo que te pasó, también llamado Trauma de acción: Son las cosas negativas que sí sucedieron de forma repetida. Por ejemplo, haber crecido en una casa con gritos constantes, haber sufrido rechazo o bullying en el colegio, las críticas continuas o haber tenido que madurar antes de tiempo para cuidar de otros.
  • Heridas por lo que NO pasó, denominado Trauma de omisión: Este es el gran invisible y muchas veces el más difícil de identificar. Este tipo de trauma no es lo que te hicieron, sino todo lo bueno y necesario que necesitabas y que nunca llegó. nos habla de las carencias y lo que anhelamos sobre todo de personas importantes para nosotros.
  • Es la falta de abrazos, de miradas de orgullo o de consuelo cuando llorabas.
  • Es no haber tenido a alguien que te dijera «entiendo cómo te sientes» o «aquí estás a salvo».
  • Es la falta de validación, de protección o de presencia emocional por parte de tus cuidadores.

En resumen: el trauma no es solo la herida por un golpe recibido; a veces es el vacío que dejó la ausencia de afecto, guía y seguridad. Básicamente, tu cerebro y tu cuerpo registraron esa falta de afecto y ese vacío se quedó ahí guardado, y la razón por la que sigue doliendo en el presente es porque de pequeños no tenemos la madurez cognitiva ni las herramientas emocionales para procesarlo.

El "piloto automático" de tus reacciones.

¿Te ha pasado alguna vez que una discusión pequeña con alguien hace que explotes de ira, o que te encierres en ti mismo y no puedas articular palabra durante horas? ¿O quizás sientes una necesidad brutal de complacer a todo el mundo o una sensación constante de "no soy suficiente"?

Eso no es "tu forma de ser". Es tu sistema nervioso levantando la mano. Cuando crecemos con estas carencias o impactos, nuestro sistema nervioso crea estrategias de supervivencia que se pueden reconocer en los comportamientos involuntarios, ese ``piloto automático´´en el presente. Veamos algunos ejemplos:

  • Te puede costar pedir ayuda jamás porque en su día aprendiste: ``total, nadie va a estar ahí para mí´´.
  • Puedes haber desarrollado una hipervigilancia extrema, ``tengo que controlar todo para que nada malo vuelva a pasar´´
  •  Haber desarrollado la tendencia a complacer a todos para evitar el rechazo.

Hoy en el presente eres una persona con recursos, pero tu sistema nervioso sigue reaccionando con la estrategia que aprendió en el pasado. Tu sistema nervioso sigue activándose, haciendo que actúes como si el peligro o la falta de afecto continuaran presentes.

El camino para soltar la mochila.

Sanar no significa borrar tus recuerdos, no se puede ``pasar página´´. Ojalá se pudiera, pero no funciona así. Sanar significa quitarle el mando a distancia a esas vivencias pasadas para que dejen de tomar decisiones por ti en el presente.

  1. Identifica tus "detonantes": Empieza a observar qué situaciones despiertan en ti una reacción desproporcionada. ¿Es cuando sientes que no te escuchan? ¿Cuando alguien cambia de tono? ¿Cuando sientes que puedes fallar?
  1. Separa el antes del ahora: Cuando sientas que te abruma una emoción enorme, haz una pausa y pregúntate: ``¿Esta emoción pertenece al 100% a lo que está pasando en este minuto, o hay una parte de mi pasado resonando aquí?´´
  1. Trátate con compasión: Esas reacciones que hoy te molestan en su día te salvaron la vida o amortiguaron el dolor. Agradécete habergestionado como pudiste y empieza a enseñarle a tu cuerpo que hoy, en el presente, tienes otras opciones.

Recuerda: reconocer que llevas ciertas heridas no te hace frágil; es el acto de valentía necesario para vivir cómo realmente decidas hacerlo. 

Si necesitas una mano, quiero estar a tu lado

Hola, soy Aroa

Psicóloga General Sanitaria experta en
gestión emocional y salud mental.